¿Qué causa la celulitis? ¿Es posible tomar medidas preventivas?

La celulitis es un trastorno multifactorial causado por una combinación de factores genéticos, constitucionales, hormonales y vasculares, a menudo agravados por el estilo de vida sedentario, el estrés, las enfermedades y la mala nutrición.

Es un trastorno que afecta principalmente a las mujeres, también por su acción estrogénica y sus implicaciones sobre la microcirculación (especialmente durante la pubertad, el embarazo o la premenopausia: momentos en los que la actividad de las hormonas ováricas es máxima).

Incluso elementos externos como calzado inadecuado, ropa o trastornos posturales pueden ralentizar el flujo sanguíneo y predisponer al desarrollo de la celulitis.

Existe una predisposición familiar (genética) vinculada a una mayor probabilidad de aparición de celulitis.

La microcirculación asegura la nutrición de los adipocitos y regula la propagación de las moléculas de grasa; si diferentes factores interfieren con el buen funcionamiento, se produce un empeoramiento del estado de la celulitis.

La vida frenética, el estrés y los malos hábitos como el mal descanso nocturno, la dieta incorrecta y la falta de actividad física son condiciones que, junto con otros factores, contribuyen a determinar la aparición de la celulitis.

Incluso el uso de zapatos inadecuados (por ejemplo, tacones demasiado altos, gastados durante demasiado tiempo) fuerzan al pie a una posición poco natural causando una sobrecarga en el antepié y, posteriormente, una acumulación de almohadillas de celulitis a nivel de las pantorrillas.

Ropa demasiado ajustada, que comprime demasiado (p.ej. jeans ajustados, medias de compresión), obstruye la circulación linfática y sanguínea y puede provocar la aparición de celulitis en la zona de los muslos.

La postura corporal también es importante: todas las situaciones que implican un cambio en la curvatura fisiológica, además de causar una serie de trastornos, pueden llevar a una parada circulatoria, por ejemplo, permanecer sentado durante mucho tiempo con las piernas superpuestas es un obstáculo para una buena circulación.

Como para todas las patologías, también en el caso de la celulitis es mejor prevenir que recurrir a tratamientos (a menudo onerosos).

La celulitis, sin embargo, es un enemigo invisible en las primeras etapas: cuando vemos los primeros signos ya es demasiado tarde: por esta razón puede ser útil utilizar la termografía de contacto, una tecnología que puede ayudarnos a localizar y clasificar las etapas de la celulitis, especialmente cuando aún no es visible a simple vista o detectable a palpación.

Además de detectar la presencia de celulitis en una fase temprana, el examen termográfico (repetible, no invasivo y sin contraindicaciones) permite seguir su evolución en el tiempo y comprobar la eficacia de los tratamientos estéticos o médicos estéticos a los que se somete.

La detección se realiza colocando la placa de cristal líquido sobre la piel: es, por lo tanto, un procedimiento totalmente indoloro, fácil y repetible ya que no tiene efectos secundarios.