Las 5 principales causas de las adiposidades localizadas

Las adiposidades localizadas se concentran sobre todo en el vientre y las caderas, es decir, en regiones específicas que se convierten en el «depósito» preferido para la acumulación del exceso de lípidos.

Las causas de las adiposidades localizadas son:

– sexo: los hombres suelen manifestar la grasa alrededor del abdomen, mientras que las mujeres se ven más afectadas en las nalgas, los muslos y las caderas;

– la edad: el fenómeno suele manifestarse a partir de los 40 años, cuando se produce un descenso de los estrógenos y la testosterona, así como un aumento de la insulina: todos ellos factores que favorecen la acumulación de grasa;

– herencia: la predisposición genética puede ser una causa y debe mantenerse bajo control con una dieta equilibrada y un programa de actividad física regular;

– Dieta incorrecta y falta de actividad física: dos factores determinantes para la acumulación de adiposidad localizada. Quienes practican deporte y cuidan su alimentación tienen un metabolismo más activo, lo que ayuda a mantener un peso saludable;

– una mayor sensibilidad a ciertas hormonas: un bajo nivel de testosterona asociado a un alto nivel de cortisol tiende a favorecer la acumulación de grasa abdominal, mientras que un aumento de estrógenos conduce a una acumulación en las zonas de los muslos, las nalgas y las pantorrillas.

Cómo intervenir sobre la adiposidad localizada

La mejor arma contra la adiposidad localizada es la prevención: por eso siempre es importante acudir a un centro especializado que pueda realizar un análisis termográfico, un análisis particular que, mediante el uso de una placa de cristal líquido microencapsulado colocada en la zona a controlar, nos permite tener una imagen en color de alta resolución que refleja la situación de los tejidos subyacentes.

Mediante la termografía de contacto se podrá entonces distinguir la adiposidad blanda de la adiposidad endurecida, lo que permitirá al profesional aconsejarnos el mejor tratamiento estético, o médico estético, para nuestra condición.

El análisis termográfico es fácil, indoloro y se puede realizar a cualquier persona; dada su altísima sensibilidad, además, es posible avanzar en una dirección preventiva, ya que el sistema es capaz de mostrar las primeras acumulaciones cuando aún no son visibles a simple vista o detectables por palpación.

Al carecer totalmente de contraindicaciones, la termografía de contacto puede repetirse varias veces a lo largo del tiempo para controlar la evolución real de los tratamientos.