Celulitis edematosa: ¿qué la provoca? ¿Cómo se analiza?

La celulitis es una alteración metabólica localizada que crea manchas en la piel y afecta a zonas específicas como muslos, caderas y glúteos.

Nuestro tejido subcutáneo está formado por células grasas: en esta parte del cuerpo, llamada hipodermis, se acumulan lípidos que son devueltos en caso de que tu cuerpo necesite energía. Sin embargo, si sufren una alteración metabólica (lo que provoca su aumento, retención de agua y enlentecimiento de la microcirculación) se genera celulitis.

Esta patología debe ser contrarrestada porque no es sólo una mancha, sino una alteración subcutánea caracterizada por una hipertrofia de las células grasas. Si empeora, o si ya está avanzado, aumenta la necesidad de intervenir: no solo por un tema estético, sino también por un tema de salud.

La celulitis edematosa es la primera etapa de la enfermedad: por lo tanto, estamos hablando de una condición leve; por lo tanto, el clásico efecto piel de naranja solo será visible al pellizcar la piel.

Sus causas se encuentran en el estilo de vida (incluidas las continuas fluctuaciones en el peso corporal debido a períodos de pérdida de peso alternados con períodos de aumento de peso), factores hormonales con una fuerte presencia de estrógenos y progesterona, factores genéticos, alcohol, tabaquismo, uso de demasiado ropa ajustada o tacones durante muchas horas, alimentación incorrecta y sedentarismo.

 

Cómo reducir la celulitis edematosa

La estética profesional y la medicina estética han dado auténticos pasos de gigante en los últimos años, desarrollando tratamientos cada vez más eficaces a la hora de contrarrestar las imperfecciones que caracterizan este molesto problema.

Al ser esta la primera etapa, es importante intentar contener el problema lo máximo posible: para ello se puede optar por masajes drenantes, vendajes, el uso de cremas cosméticas o tratamientos estéticos como la radiofrecuencia y la presoterapia.

Si no se trata, la situación puede empeorar, llevando los tejidos a la segunda etapa, la de la celulitis fibrosa.

Para examinar y clasificar mejor el problema, puede ser muy útil y eficaz acudir a un centro de estética, o centro médico estético, equipado con termografía de contacto para realizar un análisis de la celulitis.

Mediante el uso de una placa especial de cristal líquido microencapsulado, colocada en el área a ser utilizada, el análisis termográfico permite obtener una imagen a color de alta resolución, que refleja la situación de los tejidos subyacentes, permitiendo su clasificación.

Dada su altísima sensibilidad, también es posible moverse en una perspectiva preventiva, ya que el sistema es capaz de mostrar las primeras acumulaciones cuando aún no son visibles a simple vista o detectables a la palpación. Hablamos de un análisis totalmente libre de contraindicaciones, no invasivo y que puede ser realizado por cualquier persona de forma fácil, rápida y cómoda.

Gracias a estas características, será posible realizar análisis recurrentes para mantener la situación bajo control y evaluar el progreso de los tratamientos realizados.